Panorámica de Boecillo

Panorámica de Boecillo

martes, 13 de noviembre de 2012

Martes, 13 de noviembre de 2012



PERSONAJES: GONZALO BERZOSA SANZ, BOECILLANO EN LA LEJANÍA

ON SOCIEDAD

Todos tenemos algún familiar, amigo o conocido que habitó estas tierras, pero que por algún motivo marchó a otras. Hoy nos acercamos a un boecillano de nacimiento y trotamundos de adopción: Gonzalo Berzosa Sanz.
     Foto: Gonzalo, pregonando las Fiestas de la Virgen de la Salve de Boecillo de 2009.
Pueblosycomarcas.com: ¿Cuál es tu vinculación con Tierra de Pinares?
Gonzalo Berzosa: Mi madre es de Aldeamayor y mi padre de Boecillo. Yo nací en Aldeamayor, pero viví y me crié en Boecillo, aunque crecí entre ambos pueblos.
Pyc.com: ¿Dónde te encuentras actualmente y desde que año estás residiendo allí?
G.B.:Actualmente resido en Las Palmas de Gran Canaria, llevo en esta ciudad 8 años. Pero anteriormente residí en Barcelona unos 15 años.
Pyc.com: ¿Cuál fue la razón que te impulsó a marchar de Boecillo y si lo sopesaste mucho?
G.B.: La primera razón que me hizo partir a Barcelona fue la formativa. En un principio viajé para recibir un curso de una especialidad informática que surgía en aquellos tiempos con fuerza. La idea era volver, pero... la empresa que impartía el curso me hizo una oferta de trabajo y acepté.
La verdad es que no lo pensé mucho. Por supuesto que lo consulté con mi familia, pero Barcelona, en 3 meses, ya “me había ganado”. Era la Barcelona pre-olímpica. Me encontré una ciudad en proceso de transformación, se respiraba una ilusión y una actitud en la gente muy positiva. Descubrí un mundo de oportunidades, y yo tenía apenas 21 años, y ganas de aprender. Sintonicé rápido.
Años después me casé con la que actualmente es mi mujer y  cambié mi residencia a su ciudad natal, Las Palmas de Gran Canaria, donde nació mi hija.
Pyc.com: ¿A qué te dedicas profesionalmente y qué otro tipo de actividades y/o proyectos has desarrollado?
G.B.:Profesionalmente me dedico a la informática, pero también desarrollo una carrera en paralelo en el ámbito cultural y escénico. Principalmente como actor, y también impartiendo talleres de interpretación. Además he dirigido algunos proyectos teatrales y audiovisuales.
A mi llegada a Barcelona me matriculé en la Escuela de Arte Dramático de Mª Dolores Cabo, donde estudié varios años de interpretación. Empecé haciendo teatro independiente, pero pronto me llegó la oportunidad de compartir escenario con un gran cómico, Miguel Gila, que me eligió como colaborador en una serie de “diálogos del absurdo” que estaba preparando por aquel entonces. La cosa funcionó, y tuve la suerte de compartir 7 años con el Maestro, recorriendo los escenarios de múltiples  teatros de toda la geografía Española y los platós de las cadenas de televisión del momento. Fue una época bonita y enriquecedora acompañando a Gila, llena de vivencias y anécdotas que darían  para llenar varias y suculentas páginas... pero supongo que eso formaría parte de otro reportaje.
Pyc.com: Señála un recuerdo que tengas de tus años en Boecillo y en Aldeamayor y qué es lo que más echas de menos.
G.B.: Los recuerdos de la niñez son los que me provocan un mayor sentimiento de nostalgia.... porque, en el fondo, uno sabe que esas sensaciones, donde todo es nuevo, no volverán.
El olor a pan reciente en la panadería de mi abuelo (hoy con Víctor a la cabeza), el calorcito del horno, el tacto de la masa. El olor a incienso de la Semana Santa en mis años de monaguillo. Las primeras heladas de noviembre (muchos años en octubre) y rascar el hielo de la luna del coche. El silencio y la paz de mi casa por las tardes, y el olor a café recién hecho por mi madre. Recuerdo cuando mi primo José  Ángel y yo nos aventurábamos con la bicicleta  (porque con aquella edad era toda una aventura) por el camino del monte, y llegábamos a “la casa del monte” (una vieja casona deshabitada y desvencijada que supongo seguirá estando en el mismo lugar) y nos colábamos dentro por algún resquicio. Los partidos de fútbol en El Tejar. El desván de la casa de mi abuela Pilar, en Aldeamayor, lleno de cachivaches viejos, muchos de ellos restos de un bar que mis abuelos tuvieron años atrás... y las “prospecciones” que en él hacíamos mis primos, Javi y Ricardo y yo, cual ingenuos arqueólogos. Las horas de juegos y conversaciones sentados en la barandilla de la iglesia. Recuerdo la primera vez que entré en la discoteca, de jovencito, en Aldeamayor, animado por mi primo Ricardo, aquella mezcla compleja de timidez y excitación... Y luego, en los años mozos, cuando empecé a salir por los pueblos del entorno: Laguna, Íscar,  Tudela, Pedrajas, Portillo, Mojados... las primeras “novias”, las fiestas de los pueblos, cuando hacíamos auto-stop y casi siempre nos paraba alguien conocido...
En fin, recuerdos que no creo que difieran mucho a los de cualquier persona de mi edad de cualquier pueblo del entorno, pero que, quizá, las personas que, como yo, un día “nos fuimos”, cultivamos de forma especial.
     Foto: Gonzalo (2º por la izquierda) a principios de los 90 durante un encierro por el campo en Boecillo.
Pyc.com: ¿Te planteas volver en un futuro  y por qué sí o por qué no?
G.B.:No me planteo nada en ese aspecto. No me planteo volver, y mucho menos no volver. Es curioso, pero es así. Pienso que la vida te lleva por sus caminos y uno  debe transitarlos con todo lo que conlleva.... el resultado suele ser siempre positivo. Tengo muy claro de donde soy y que nunca perderé ese nexo.... pero no sé si algún día volveré para quedarme. Quien me iba a decir a mí que hoy viviría en Canarias... y aquí estoy.
Algunas veces imagino cómo sería mi vida si nunca me hubiera ido, y me gusta. Pero luego pienso en lo que me hubiera perdido, en las experiencias tan “diferentes” viviendo en diferentes lugares.... y no me arrepiento de haberme ido, aunque siempre, en mi corazón, llevo mi tierra.
Como resumen a las vivencias y recuerdos de alguien que ha tenido que dejar el lugar donde nació en busca de nuevas metas, Gonzalo nos deja un poema propio:

RECUERDOS DE UN PUEBLO, TESTIGO DE UNA INFANCIA
















Hice mi maleta con las pocas cosas
que posee un joven con sus veinte años:
un poco de ropa, un futuro incierto,
cintas del “Mester”, un par de pecados,
mis libros de Márquez, Delibes, Cortázar,
y mil ilusiones debajo del brazo.
Dejaba mi pueblo, pequeño y querido,
testigo de infancia y juventud a trazos,
Boecillo luminoso de calor, de frío,
de monte, bodegas, pinares y raso.
De Duero, de toros, de mus y café,
de domingo y fútbol, misa y campanario,
de “Día de la Virgen” y de San Cristóbal,
de hoguera de quintos, de tinto y lechazo.
De coche de línea, piscina, frontón,
de fiestas y peñas, de encierros y cantos.
de olor a tormenta y a panes recientes,
y arriba, en "El Circulo” a anís y tabaco.
De arbolada y olma, carretera vieja,
de ovejas, carneros, perdices y galgos,
de gentes sencillas, de mujeres grandes,
de niños ruidosos y de viejos sabios.
Partidos de fútbol en era o “Tejar”
en tardes eternas de domingo y sábado.
Tortilla y torrijas el “día de la vieja”
y el olor a incienso de los Viernes Santos.
De noches calladas plagadas de estrellas,
de lunas de Enero... de vientos de Marzo.
De alma castellana que es enjuta y sobria,
de verbo abundante y de sentir callado
de ojos y cabellos oscuros y duros
y de pensamientos certeros y claros.
    Pueblosycomarcas.com



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